Llegué a Ecuador el 6 de abril y desde el primer momento me sentí muy bien recibido. Susanna, una mujer muy simpática y agradable, me acogió con mucha calidez. También conocí a la nuera de su hermano, que habla muy bien inglés. Hablamos bastante y me dijo que mi español es realmente bueno, lo que me hizo sentir muy feliz. El lunes hice una gran visita general de Quito, el centro comercial El Recreo es tan grande que casi me pierdo, hahaha. Ese mismo día, asistí a una reunión de voluntarios internacionales donde conocí a Mónica, la directora, una persona muy seria y determinada. Byron, el administrador del programa, es un excelente guía que conoce muy bien su trabajo y es como un guía espiritual para mí.


Empecé mi programa de voluntariado el martes 7 de abril. Mónica me presentó la escuela y a mi supervisora, Cathy. Desde el primer momento, me hizo sentir bienvenido y me enseñó todo el establecimiento. Me encantó el ambiente del lugar, lleno de colores y dibujos magníficos que reflejan la creatividad de los niños. También tuve la oportunidad de asistir a un partido tipo Copa del Mundo organizado por la escuela. Decidí unirme al equipo de Cathy, que representaba a Estados Unidos, y los niños ganaron, ¡yeah! Admito que al principio tuve algunas dificultades para entender toda la información, pero es una fuerza para perseverar durante las seis semanas.


Además, la excursión a Otavalo fue una experiencia muy enriquecedora. Pasamos por volcanes impresionantes como el Guagua Pichincha y el Rucu Pichincha. Uno de mis momentos favoritos fue el taller de bizcochos. También visitamos la laguna de Cuicocha, un lugar espectacular rodeado de naturaleza, y terminamos el día en el encantador pueblo de Cotacachi. La semana próxima voy a hacer una visita completa a la Laguna de Quilotoa. Nos vemos en mi próximo blog, adiós.

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