Durante mi segunda semana en Ecuador, tuve la suerte de hacer nuevos amigos. Todo comenzó mientras caminaba por un parque, cuando vi a un grupo de hombres practicando la calistenia. Impresionado por su fuerza, uno de ellos me invitó a unirme. Querían que demostrara mi fuerza y acepté su desafío. Poco a poco, sus miradas cambiaron. Al final, me felicitaron y me invitaron a su grupo de WhatsApp. Fue un momento que me hizo sentir incluido inmediatamente. Desde entonces, entrenamos juntos de lunes a viernes a las 15:00.

Durante mi voluntariado, también asistí a la celebración del Día del Maestro. El día comenzó con discursos de los estudiantes, expresando su gratitud a sus profesores. Fue un momento emocional que refleja el respeto de los profesores. Esta experiencia me permitió comprender mejor la cultura escolar y apreciar más mi trabajo.

El jueves 16 de abril visitamos el museo aeronáutico y del espacio. Es un lugar fascinante que presenta la historia de la aviación en el país, con exposiciones sobre pilotos y modelos de aviones. También tuve la oportunidad de conocer mejor a dos nuevas voluntarias del programa de Estados-Unidos. Tracey me inspira por su energía y su positivismo. Kaitlin es muy dedicada al deporte y tiene una gran conexión con los jóvenes.


Además, probé el locro de papa y el jugo de tamarindo. El locro es una sopa cremosa con papas, queso y aguacate, muy reconfortante. El tamarindo es refrescante, con un equilibrio entre lo ácido y lo dulce. Me encantó esta experiencia, me permitió descubrir la cultura a través de sus sabores.
En los próximos días, voy a hacer senderismo en Quilotoa y pasar tres días en el Amazonas, una aventura que promete ser inolvidable. Nos veremos la próxima semana en un nuevo blog con muchas nuevas aventuras increíbles.

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